CONTABILIDAD DE LAS OPERACIONES CON CRIPTOMONEDAS

CONTABILIDAD DE LAS OPERACIONES CON CRIPTOMONEDAS

A día de hoy no existe una legislación específica y clara con respecto al tratamiento contable de las criptomonedas. No obstante, su cada vez mayor aceptación y generalización en su utilización hacen necesario que establezcamos unos criterios contables.

NORMATIVA

Hasta la fecha el único referente en la normativa nacional sobre la contabilidad de la criptomoneda es la Consulta 4 del BOICAC nº120 de 2019 (ICAC). La misma, aunque versa sobre una cuestión específica planteada, muestra una manifestación del regulador sobre el tratamiento contable de las monedas virtuales y trae a colación normativa europea (directivas UE) e internacional (decisión de agenda del Comité de Interpretación IFRS de junio de 2019) en cuanto al concepto de criptomoneda así como la forma de contabilizarse.

En base a la decisión de agenda del Comité de Interpretación IFRS las criptomonedas deben contabilizarse como Existencias (NIC 2) cuando se mantengan a la venta en el curso ordinario del negocio, o bien como Activos Intangibles (NIC 38) en caso contrario.

La Consulta 4 del BOICAC ratifica los siguientes rasgos de las criptomonedas, los cuales determinan su tratamiento contable:

  • No cumplen la definición de activo financiero
  • No es un medio de pago aceptado universalmente
  • Sí puede ser un medio utilizado para cancelar obligaciones
  • Tiene o puede tener una utilización especulativa

Asimismo, la citada consulta en respuesta a la cuestión planteada afirma que, para las monedas virtuales destinadas a la venta en el curso ordinario de sus operaciones, la empresa debería aplicar la Norma de Registro y Valoración correspondiente a Existencias, valorándose las mismas por su coste (coste de emisión) menos en su caso el importe de las correcciones reconocidas por deterioro, sin que en ningún caso pueda efectuarse revalorizaciones de dichos elementos.

Contabilidad

Parece claro que a pesar de que la consulta al ICAC verse sobre una cuestión específica, el Organismo Público se manifiesta sobre las 2 posibles opciones de contabilizar las criptomonedas, bien como existencias o bien como inmovilizado intangible.

Interpretamos que las criptomonedas se contabilizarían como Existencias cuando la empresa disponga las mismas con la intención de venderlas en el curso ordinario de sus operaciones, el cual se podría equiparar a aquellas que se disponen con la intención de vender en el corto plazo. Se englobaría aquí el caso de la minería o cuando la empresa cree su propia moneda.

Cuando la intención de la empresa es mantener la inversión en criptomonedas en el largo plazo, se registrarán las mismas como un inmovilizado intangible. En este caso y en base a la norma de registro y valoración número 5 del PGC se ha de estimar la vida útil de estos activos, y cuando no pueda estimarse de manera fiable se amortizarán en un plazo de 10 años. El hecho de tener que considerar nuestras criptomonedas como una inversión a largo plazo, con el riesgo que las mismas conllevan, así como la necesidad de tener que definir una vida útil para las mismas o bien tener que amortizarlas en un plazo de 10 años nos genera serias dudas a la hora de calificar nuestra inversión en criptomonedas como inmovilizado intangible.

Intercambio de criptomonedas

El intercambio de una moneda virtual por otra, por ejemplo, si cambias ethereums por bitcoins, se considera a efectos del IRPF como una obtención de renta y, por lo tanto, se ha de tener en cuenta en la declaración de la renta. Así se manifiesta en la consulta vinculante V0999-18 de la Dirección General de Tributos, la cual deja claro que en el intercambio de criptodivisas se obtiene una pérdida o ganancia patrimonial. Dicha consulta afirma que el intercambio de una moneda virtual por otra moneda virtual diferente constituye una permuta, la cual da lugar a una alteración en la composición del patrimonio, ya que se sustituye una cantidad de moneda virtual por una cantidad de otra moneda virtual distinta.

Desde el punto de vista contable, el intercambio de una moneda virtual por otra se ha de tratar como una permuta comercial. EL PGC establece que nos encontramos ante una permuta comercial cuando “La configuración (riesgo, calendario e importe) de los flujos de efectivo del inmovilizado recibido difiere de la configuración de los flujos de efectivo del activo entregado, o El valor actual de los flujos de efectivo después de impuestos de las actividades de la empresa afectada por la permuta se ve modificado como consecuencias de la operación, y La diferencia identificada en a) o en b) resulta significativa al compararla con el valor razonable de los activos intercambiados”. Al intercambiar monedas virtuales diferentes se intercambian cantidades diferentes de criptomonedas, la cuales además tienen características y flujos de caja esperados distintos. Según el plan general contable en las operaciones de permutas comerciales el activo que recibimos se valorará por el valor razonable del activo entregado. El valor razonable de la criptomoneda vendrá definido por su cotización en tiempo real en el mercado criptográfico. En consecuencia, esta operación puede dar lugar a un beneficio o a una pérdida en la cuenta de pérdidas y ganancias.

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